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CATEDRAL DE IZTAPALAPA

CATEDRAL

Conocida como “La Cuevita”, el Santuario del Señor del Santo Sepulcro de Jerusalén, una de las iglesias más significativas por su historia, situada en la Alcaldía de Iztapalapa, ha sido designada como Catedral de Iztapalapa.

Su historia data del siglo XVI, cuando los misioneros comenzaron la evangelización en los conventos de San Marcos, en Mexicalzingo. El de San Juan Evangelista, Culhuacán, y el de San Diego, en Churubusco, donde se atendía a la población indígena de Iztapalapa, que se encontraba devastada a causa de la conquista española.

Iztapalapa fue una ciudad indígena con gran cantidad de poblacion ubicada en las faldas del Cerro de la Estrella, donde se celebraba una de las ceremonias indígenas más relevantes: el encendido del fuego nuevo, cada 52 años, y en ocasiones especiales de la ciudad. 

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Ermita Iztapalapa 1271, San Pablo, Iztapalapa, 09000 Iztapalapa, CDMX

Alexis Porras B.

3 Noviembre, 2020

Cuenta la leyenda que en septiembre de 1833, México pasó por una epidemia de cólera que dejo varios muertos, los habitantes de Iztapalapa pidieron Misericordia a Dios  por el fin de la epidemia y a cambio ofrecieron la construcción de un templo mas bello y digno. A consecuencia de esta petición de Fe, Dios ceso la enfermedad.

Así fue como los habitantes de los ocho barrios del centro de Iztapalapa realizaban Misas anuales de Acción de Gracias a Dios por haberles ayudado y también surge la escenificación de la "Pasión de Iztapalapa" durante la Semana Santa desde 1843. Ahora una tradición de ya varios años en Iztapalapa.

La Catedral además de contar con una Historia de un Testimonio de Fe y confianza en Dios, cuenta con un campanario que data del años 1857 de un lado y en 1907 el segundo campanario,  muros con pinturas de 1875 donde se hace referencia a los “Cuatro evangelistas”, “La Adoración de los Magos”, “Jesús entre los doctores”, “Las tentaciones”, “La Última Cena” y “La Resurrección de Lázaro”. Todo un monumento cultural que sin duda es digno y bello como se había prometido en aquella petición a Dios para cesar aquella epidemia.