Comentario al Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad
- Diócesis de Iztapalapa

- 14 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 20 jun 2025
Por: Redacción.
Un Dios en diálogo de amor
Celebramos este Domingo, el misterio más profundo de nuestra fe: la Santísima Trinidad. No se trata de un concepto frío o lejano, sino de un Dios que es comunión de amor.

El Evangelio de San Juan nos muestra cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están unidos en una relación de entrega mutua:
“Todo lo que tiene el Padre es mío... el Espíritu tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes.”
Este diálogo amoroso entre las Tres Personas Divinas no se encierra en sí mismo, sino que se abre a nosotros, que somos creados por amor y llamados a vivir en ese mismo amor.
La Sabiduría eterna que juega con los hombres
La primera lectura del libro de los Proverbios nos presenta una imagen entrañable: la Sabiduría de Dios que juega en la creación y se deleita con los hijos de los hombres.
“Yo era su encanto cotidiano... mis delicias eran estar con los hijos de los hombres.”
¡Qué hermoso pensar que desde antes de que existiera el mundo, Dios ya pensaba en nosotros con ternura! Esa Sabiduría, que en la plenitud de los tiempos se encarnó en Jesucristo, nos revela que fuimos soñados desde siempre, y que estamos llamados a entrar en la intimidad de la Trinidad.
La Trinidad no es teoría: es experiencia
San Pablo, en la carta a los Romanos, nos lo recuerda con fuerza: el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.Esto no es una idea abstracta, sino una experiencia viva:
“Hemos sido justificados por la fe... nos gloriamos hasta de los sufrimientos... porque la esperanza no defrauda.”
La Trinidad se manifiesta en nuestra vida concreta:
El Padre nos ha amado eternamente
El Hijo nos ha redimido
El Espíritu Santo nos consuela, nos fortalece y nos guía
Cuando perdonamos, cuando servimos, cuando amamos sin medida… estamos dejando que la Trinidad haga su morada en nosotros.
El Espíritu nos guía a la Verdad plena
Jesús dice en el Evangelio:
“El Espíritu de la verdad los guiará hasta la verdad plena.”
La Trinidad no ha terminado su obra en nosotros. Cada día el Espíritu Santo nos sigue conduciendo, nos sigue transformando, nos sigue mostrando lo que aún no podemos comprender del todo. No tengamos miedo de dejar que el Espíritu trabaje en nuestras heridas, en nuestras dudas y en nuestras búsquedas.
Llamados a vivir como la Trinidad: en unidad, amor y misión
Hoy más que nunca, el mundo necesita testigos del amor trinitario: personas que vivan en comunión, que escuchen al otro, que valoren la diferencia sin dividirse. En una sociedad herida por el individualismo, el odio y la indiferencia, los cristianos estamos llamados a ser reflejo de la Trinidad:
Unidad en la diversidad
Servicio desinteresado
Amor que se dona sin esperar nada a cambio
Entrar en el Misterio
Hermanos, la Trinidad no se entiende, se contempla y se vive. No tratemos de explicarla como si fuera un problema matemático. Es un Misterio de amor que se nos revela en la Palabra, se nos da en la Eucaristía, y quiere habitar en nuestro corazón.
Pidamos hoy, en esta solemnidad, que el Espíritu nos haga cada vez más conscientes de que vivimos, nos movemos y existimos dentro del abrazo eterno del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.





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