Primer Día de Visita Pastoral en la Parroquia de Cristo Rey
- Diócesis de Iztapalapa

- 22 jul 2025
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Actualizado: 26 jul 2025
Por: Víctor Barojas.
El 21 de julio, a las 17:00 horas, dio inicio el Primer Día de Visita Pastoral de +S.E. Don Jorge Cuapio Bautista, Obispo de la Diócesis de Iztapalapa, en la Parroquia de Cristo Rey, ubicada en la colonia Reyes de Reforma. La comunidad parroquial, acompañada por su párroco, el Pbro. Lázaro Farfán, y el vicario, el Pbro. Juan Ovaldo, recibió con entusiasmo al pastor diocesano.

El Obispo fue acogido por los fieles al pie del templo, donde, en señal de reverencia, besó una cruz y dirigió su saludo al Santísimo Sacramento, gesto con el que manifestó la centralidad de Cristo en la vida de la Iglesia.

Santa Misa: Familia y Divina Misericordia
Posteriormente, se celebró la Santa Misa presidida por el Obispo Cuapio, quien encomendó a todas las familias, en especial aquellas que atraviesan tribulaciones. Durante su homilía, destacó la importancia de reconocer la presencia de la Divina Misericordia en la vida cotidiana.
“Debemos comprender cómo fuimos creados, redimidos y santificados por Dios”, subrayó,
De este modo, invitó a los fieles a vivir con la certeza de que todo en nuestra vida está sostenido por el amor misericordioso del Señor.

Encuentro con las Personas de la Tercera Edad
Luego de la Eucaristía, el Obispo sostuvo un emotivo encuentro con las personas de la Tercera Edad de la parroquia. Durante esta reunión, escuchó sus historias, preocupaciones y alegrías, valorando el testimonio que aportan a la comunidad.
“Los visito porque los quiero, porque me da mucho gusto escuchar lo que tienen en su corazón”, les expresó.
De este modo, los animó a vivir con gratitud hacia Dios.
“Tenemos que aprender a que nuestra vida sea una vida agradecida”, insistió.
El Obispo de Iztapalapa resaltó que los adultos mayores son guardianes de la memoria, una memoria que es capaz de hacer visible la misericordia que otros han tenido con nosotros.
“La memoria es propia de la gente mayor. Si hacemos memoria, vamos a encontrar a todas las personas que nos tuvieron misericordia”, señaló.
A continuación, invitó a reflexionar sobre el aprendizaje de la vida:
“¿Cuánto he aprendido a vivir?”, preguntó. “Para caminar con esperanza, hay que aprender a superar límites y corregir nuestros errores”.
El Obispo también alertó sobre la falta de esperanza en la sociedad actual:
“Hoy nuestra sociedad es una sociedad desesperada”, lamentó. “No dejen de orar. Si los jóvenes no vienen, los puedes traer en tu corazón; con tu oración los presentas ante el Señor”.
Con tono cercano y paternal, concluyó con una frase cargada de ternura:
“Un viejito cristiano tiene que ser un viejito feliz”.
La Familia, Escuela del Amor
Más tarde, el Obispo se reunió con diversas familias de la comunidad. Durante este encuentro, profundizó en el papel fundamental de la familia en la fe.
“La familia es el espacio del Amor. Nuestro Dios es Amor. Nuestro Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo”, dijo, recordando que la comunión familiar refleja la comunión divina.
También expresó que la felicidad surge cuando el amor circula en el hogar:
“Nuestra vida familiar es una circulación de Amor. La única manera de ser feliz es cuidando que el Amor circule en la Familia. Nuestra familia es el lugar donde preparamos el futuro”.
Con una imagen poética, añadió:
“La familia y el matrimonio son una obra artesanal”, enfatizando el cuidado y dedicación que requieren las relaciones familiares.
Diálogo con Jóvenes y Profesionistas
El día concluyó con un encuentro con los jóvenes y profesionistas de la parroquia. El Obispo destacó la riqueza del intercambio entre generaciones:
“Tú les regalas ternura y ellos sabiduría. Los profesionistas nos regalan inspiración por su servicio”.
Los motivó a soñar y proyectar su futuro:
“Tienes que pensar e imaginar qué es lo que quieres ser de grande”.
Habló de la relación entre la ciencia y la fe:
“Mucha ciencia te esconde a Dios, pero la verdadera ciencia te revela a Dios”.
Reconoció la importancia de que los jóvenes enseñen con su ejemplo:
“Tenemos necesidad de que los jóvenes nos enseñen el camino de los jóvenes”.
Asimismo, reflexionó sobre los retos de la vida:
“Si Dios me concede el camino de los jóvenes, yo los podré servir mejor. El sufrimiento nos enseña a ser misericordiosos y nos ayuda a tener los pies sobre la tierra. Dios siempre nos está esperando. A veces pensamos que Dios solo está cuando estamos rezando, pero también está donde cumplimos su voluntad”.
Finalmente, lanzó un llamado fraterno:
“El Obispo les suplica que los hermanos mayores sean hermanos de los menores”.






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