Segundo Día de Visita Pastoral en la Parroquia de San Miguel.
- Diócesis de Iztapalapa
- 25 jun
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Actualizado: 1 jul
Por: Lizeth Álvarez.
En un ambiente de cercanía y compromiso pastoral, el Obispo de Iztapalapa, Monseñor Jorge Cuapio Bautista, realizó su segunda visita pastoral el 25 de junio a la Parroquia de San Miguel, ubicada en la colonia Barrio San Miguel bajo el cargo del Pbro. Víctor Cruz Vega.

El prelado centró su jornada en el acompañamiento a los adultos mayores y personas enfermas, a quienes ofreció palabras de aliento, escucha y consuelo.

Durante el encuentro, Monseñor Cuapio subrayó la importancia de conocer personalmente a cada asistente, en un gesto que busca fomentar la confianza, el diálogo y la comunión eclesial. En su mensaje, reflexionó sobre el valor de la experiencia y la sabiduría de quienes han recorrido un largo camino:
“Si la raíz no nutre, el árbol se muere”, afirmó, invitando a transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones.
También destacó:
“La experiencia hace que no tengas miedo y tengas conocimiento. El tiempo nos debe dar sabiduría, y la sabiduría es el alimento de la vida”.
Y agregó:
“Entre más inexpertos somos, más pensamos en nosotros; entre más expertos somos, pensamos en los demás”, remarcando la misión de los adultos mayores como guías en la construcción de una comunidad fraterna.
Más tarde, a las 18:45 hrs., el Obispo sostuvo una reunión con el Comité de festividades y tradiciones, así como con el Consejo Parroquial. En este espacio se abordaron temas clave para la vida comunitaria, como la unidad y la corresponsabilidad pastoral.

Monseñor Cuapio Bautista recordó que el centro de toda acción eclesial no es el protagonismo humano, sino la acción del Espíritu Santo:
“Nadie es más que otros, porque la raíz de todo ministerio no es el hombre, es el Espíritu Santo”, expresó.
Enfatizó la importancia de la armonía y la complementariedad:
“La armonía es complemento”, dijo, y añadió que “la Iglesia es el jardín de Dios”, exhortando a evitar divisiones: “El espíritu del mal es envidioso, mentiroso y nos quiere dividir”.
Finalmente, llamó a reconocer la gracia de cada persona como un don, no como motivo de orgullo:
“Una persona soberbia es una persona necia”, advirtió.
La jornada concluyó con una celebración eucarística presidida por Monseñor Jorge Cuapio y concelebrada por el Pbro. Víctor Cruz Vega. La misa selló un día de comunión, reflexión y ánimo para fortalecer los lazos de unidad, espiritualidad y servicio en la comunidad parroquial.

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